El sentimiento era unánime. Córdoba y su afición no merecía el “castigo” que suponía no contar por su orografía con un rally de nivel. Y desde luego la espera ha sido muy larga. Pero gracias a un puñado de “Quijotes del siglo XXI” encabezados por Rafael López, la Escudería Rall Racing se liaba la manta a la cabeza y solicitaba la preinspección para que de nuevo el Sierra Morena volviera a ser puntuable para el certamen nacional. Así que se aprovechaba el veinticinco aniversario de su nacimiento para intentar devolverlo a lo más alto, y parece ser que se han sentado las bases suficientes para ello.

Un año más, Agüí, vencedor "moral" del Sierra

 De este modo la organización tenía que enfocar la prueba como una verdadera cita del Nacional, con el kilometraje adecuado (tramos mucho más largos de lo que estamos acostumbrados), las zonas de verificaciones que manda el reglamento, la obligación de establecer el día antes el preceptivo Shakedown (al que se inscribieron pocos participantes, pero muy activos), y cómo no, las medidas de seguridad de toda una prueba nacional (montaje de tramos, zonas de público...).
 Con estos ingredientes previos, los habituales del Andaluz de Rallys no podían faltar a la cita más importante del año, porque además, aunque ya estaba todo casi hecho, nada estaba todavía decidido. Así no faltaba casi nadie de los importantes: en las verificaciones se encontraban las monturas habituales de Emilio Segura, Santisteban, Pedro Cordero, Ollero, Oscar Gil, Palomo, Cabezas, Camacho, y una gran armada cordobesa deseosa de correr y hacer un buen papel en su Rally.

El Campeón de España de Rallys visitó Córdoba

 Pero por otro lado, había que destacar importantes novedades, en cuanto a la inscripción se refiere. El piloto de Benidorm Miguel Fuster, con el título de Campeón Nacional recientemente conseguido, acudía a la cita cordobesa con un Fiat Punto Grande, de Fiat Auto España, una unidad diesel que despertaba cierta desilusión entre los aficionados (se esperaba el pata negra) y que como comentaba el Campeón, su objetivo era probar el coche. Otro que no se quiso perder la fiesta era el actual Campeón Andaluz, y ganador de la pasada edición, el almeriense Juan Ángel Ruiz, con su habitual Subaru Impreza, al igual que el granadino y habitual de los grandes saraos, Curro Agüí, que después de conquistar el grupo N en el nacional de Montaña, y de llevarse de calle el pasado Rally de Granada, llegaba a Córdoba con el objetivo de quitarse la espina que desde el año pasado tiene clavada con su victoria virtual (pero no oficial). A destacar también la presencia del canario Armide Martín, con un Citroen C2 R2, habitual del nacional de Rallys e integrante del equipo Autolaca Junior Team.

 Tras las oportunas verificaciones técnicas (en las que algún verificador también quiso tomar protagonismo con algunas decisiones incomprensibles, sin llegar a materializarlas), se realizaba con gran asistencia de público, la ceremonia de salida en los Balcones del Guadalquivir, preludio de la gran fiesta que se iba a vivir en la jornada siguiente.

 Y llegó el gran día. Se programaban cuatro secciones, a recorrer dos veces; la primera de ellas, por la mañana, formada por los tramos de San Rafael, Adamuz y Teo Ibáñez (antiguo Lagar, cambiado su nombre en honor del primer vencedor del Rally, recientemente fallecido) y cerraba la carrera las dos secciones formadas por los tramos de Posadas y Villaviciosa, todos ellos con gran cantidad de público en sus cunetas.

Espectacular Blázquez con el Cero oficial

 Abría la carrera el coche cero oficial del Nacional de Rallies, un Nissan 350 Z conducido por Marc Blázquez, Campeón de Bajas Fía 2.005 y 2.006, y Campeón de España de Rallies de Tierra 2.001, entre otros títulos (uno que no es manco, precisamente). El baile, propiamente dicho, comenzaba con las primeras luces del día y pronto se destacaban dos invitados a la fiesta que querían bailar con las más guapa, y hacían méritos sobrados para ello.
Emilio Segura se ajustaba el “smoking” y comenzaba los primeros pasos marcando el mejor crono en el tramo novedad de este año, el de San Rafael, estrecho y complicado, seguido de Santisteban a seis, Ruiz a doce segundos y de Curro Aguí, a trece segundos, que terminaba de ajustarse bien el chaqué.

 Y vaya si se lo ajustó, porque en el tramo de Adamuz, con rasante de por medio, le metía a Segura trece segundos y prácticamente se igualaban en la cabeza, pero en la primera de Teo Ibáñez volvía a marcar el scratch con siete segundos de diferencia con respecto al líder de Redur. Por detrás, Juan Ángel Ruiz veía en esta primera sección que los dos de cabeza eran inalcanzables y se imponía un buen ritmo de carrera, seguido del canario Armide Martín y del linarense Santisteban, a cuarenta segundos del Evo de Plemar. Un escalón más abajo, se encontraba el sevillano Paco Ollero, el malagueño Pedro Cordero, (que había tenido un buen susto en el famoso rasante, marcándose una tremenda volada, y a punto de acabar allí el rally) y del lucentino Camacho, que lideraba el Desafío. Muy atrás, en duodécima posición y a más de dos minutos, se encontraba Fuster que hacía lo que podía con el Punto. A estas alturas de carrera decían adiós, pilotos importantes como Óscar Gil (problemas en la transmisión), Rafael Valverde, Juan Carlos Cabezas o Francisco Martínez en Históricos.

Armide Martín acabó en el podium

 En la segunda sección se volvía a producir un calco de la primera y Segura marcaba el mejor tiempo en San Rafael, pero “Mister espectáculo Aguí”, se desquitaba en Adamuz y Teo Ibáñez, con sendos scratch, siendo al final la diferencia entre los dos gallos de sólo cinco segundos, con lo que más emoción no se le podía pedir a la carrera.
 Juan Ángel Ruiz seguía a lo suyo, esperando un fallo de los de arriba y se asentaba en la tercera posición a casi un minuto de la cabeza, con Armide pisándole los talones a cinco segundos y con Santisteban, que poco a poco iba cediendo terreno con respecto al C2 del Canario.
 Francisco Ollero marchaba en sexta posición general, a dos minutos, aquejado de problemas en el Turbo de su Lancer de Todagrés-Todanato, seguido de los locales García Ibarrola, y Caballero, y Fuster, que tocaba la dirección de su Punto en la correspondiente volada en Montoro, decidiendo en la asistencia abandonar, con lo que el Rally perdía uno de sus alicientes. David “Aragorn” Pérez comandaba el Desafío, seguido de Camacho a trece segundos y de Molino a un minuto. En cuanto a los históricos Manuel Prieto encabezaba la clasificación con su Ford Sierra.

 A estas alturas de la carrera, dos tramos faltaban para finalizar el Rally y cuatro especiales eran las que decidirían el vencedor final.
Y saltaba la noticia. Segura llegaba al parque de asistencia con el tubo de escape tocado y requería que sus mecánicos se lo soldaran y reafirmaran, tarea que les llevó dos minutos más de los establecidos para su permanencia en el parque, por lo que los comisarios le penalizaban con los veinte segundos de rigor.

Tremenda volada y gran susto para Cordero

 De esta forma y al comienzo de la tercera sección, Agüí rentabilizaba una ventaja de veinticuatro segundos con respecto a Segura, pero no se fiaba en el tramo de Posadas, con casi veinte kilómetros cronometrados, y le metía tres segunditos más (veintisiete en total), con lo que parecía que iba a terminar triunfando en el baile.

 El tercero en discordia, Juan Ángel Ruiz, sufría un pinchazo en el tramo y aunque lograba terminarlo, destrozaba la suspensión trasera de su Subaru, por lo que abandonaba y hacía meterse en el podium a Armide, rapidísimo todo el día y copilotado por uno de los mejores de este país como es el mundialista Carlos del Barrio, pareja de Chus Puras durante su época dorada.

 Ya con la noche encima, el integrante del equipo granadino Beton Maschinen, con una renta de casi medio minuto, tocaba con las puntas de los dedos la Mezquita de Plata y más aún cuando se neutralizaba la primera especial de Villaviciosa con problemas de situación de espectadores y vehículos (irresponsables y maleducados hay en todos lados) que hicieron caso omiso a las advertencias del Jefe de Seguridad.

 De esta forma, con los nervios a flor de piel se disponían a recorrer los equipos supervivientes de la carrera las dos especiales que faltaban, pero lo que nadie imaginaba a estas alturas era el final que nos aguardaba, no apto para cardiacos. Emilio Segura, consciente de su situación, no tiraba la toalla y apretaba los dientes en la penúltima especial del día, la segunda pasada por el tramo de Posadas, pero sólo aventajaba a “Mr Espectáculo Agüí” en tres segundos, con lo que el piloto granadino, sólo tenía que rentabilizar ya su ventaja para llevarse merecidamente el triunfo.

Segura se proclamó Campeón en Córdoba

 Y en el enlace hacia Villaviciosa cundía el pánico en el Mitsubishi. Volvían a aparecer fantasmas del pasado y el turbo del Evo de Plemar comenzaba a fallar para terminar por romperse. El desaliento en la pareja Agüí-Ramírez era total: tenían que recorrer sin turbo el tramo más largo del Rally con 23 Kilómetros, y rentabilizando una ventaja de casi treinta segundos. Imposible.
 Los kilómetros iban pasando y la ventaja se diluía como un azucarillo en un vaso de agua. Santisteban hacía el mejor tiempo, por delante de Emilio Segura a cinco segundos, y de Armide Martín a casi medio minuto, y Curro Agüí llegaba al Chopo de meta con un retraso de casi dos minutos y medio con respecto al que ya era nuevo Campeón de Andalucía de Rallies y vencedor de la XXV edición del Sierra Morena. Todo había acabado. Alegría en el equipo Redur y caras largas en el equipo BM. Y Agüí que se quedaba otra vez a las puertas de triunfar en la Ciudad Califal.

 Emilio Segura lograba el triunfo, y certificaba su corona de Campeón Absoluto 2.007. Un triunfo cimentado a base de victorias en todas las pruebas en las que ha participado. Segundo finalizaba el canario Armide Martín, satisfecho de la experiencia y tercero acababa Curro Agüí, que lograba subir al podium gracias a las cuatro décimas de segundo que le separaban de un Santisteban que empieza a sacar el máximo provecho de su montura y de su pilotaje. El sevillano Francisco Ollero, muy regular y con problemas de turbo, finalizaba quinto, a más de tres minutos de la cabeza y revalidaba además su título de Campeón de grupo N, seguido del Evo de García Ibarrola, primer cordobés en la meta y de José Antonio Caballero, muy rápido con el Clío y tercero del grupo N.

Una rotura impidió a Ruiz luchar por el podium

 Juan Camacho se imponía en el Desafío a más de ocho minutos del vencedor, seguido de Francisco Palomo Jr., que sorprendía a propios y extraños con su actuación con el Clío, y décimo finalizaba Pedro Cordero a nueve minutos, con su León renqueante tras la accidentada volada en el rasante de Montoro. Undécimo clasificado era Pericet, seguido de David “Aragorn” Pérez, que se proclamaba justo Campeón de la Monomarca del León, desafío que ha sido uno de los más espectaculares que se recuerdan.
Javier Galán que salía al Rally para conocer mejor su nuevo Fiat Punto, lo llevaba a la decimotercera posición general, precediendo al piloto de Villanueva Manuel Prieto, que vencía con autoridad en la copa de Históricos con su Ford Sierra Cosworth. A destacar las actuaciones de los ubetenses hermanos Reyes, cada vez mejor acoplados al 106 y de la pareja formada por los locales Francisco Javier López y David Ramírez, con el Peugeot 106 Kit Car.

 Treinta vehículos supervivientes (de sesenta) lograron acabar un Rally que, por méritos propios, se merece estar entre los grandes. Seguro que lo vemos el año que viene en el Nacional.
 

Texto: Antonio Vallejo
Fotos: Rafael Navas - Gustavo Calderón