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De este modo la organización tenía que enfocar la prueba como una
verdadera cita del Nacional, con el kilometraje adecuado (tramos mucho
más largos de lo que estamos acostumbrados), las zonas de verificaciones
que manda el reglamento, la obligación de establecer el día antes el
preceptivo Shakedown (al que se inscribieron pocos participantes, pero
muy activos), y cómo no, las medidas de seguridad de toda una prueba
nacional (montaje de tramos, zonas de público...).
Pero por otro lado,
había que destacar importantes novedades, en cuanto a la inscripción se
refiere. El piloto de Benidorm Miguel Fuster, con el título de Campeón
Nacional recientemente conseguido, acudía a la cita cordobesa con un
Fiat Punto Grande, de Fiat Auto España, una unidad diesel que despertaba
cierta desilusión entre los aficionados (se esperaba el pata negra) y
que como comentaba el Campeón, su objetivo era probar el coche. Otro que
no se quiso perder la fiesta era el actual Campeón Andaluz, y ganador de
la pasada edición, el almeriense Juan Ángel Ruiz, con su habitual Subaru
Impreza, al igual que el granadino y habitual de los grandes saraos,
Curro Agüí, que después de conquistar el grupo N en el nacional de
Montaña, y de llevarse de calle el pasado Rally de Granada, llegaba a
Córdoba con el objetivo de quitarse la espina que desde el año pasado
tiene clavada con su victoria virtual (pero no oficial). A destacar
también la presencia del canario Armide Martín, con un Citroen C2 R2,
habitual del nacional de Rallys e integrante del equipo Autolaca Junior
Team.
Abría la carrera el
coche cero oficial del Nacional de Rallies, un Nissan 350 Z conducido
por Marc Blázquez, Campeón de Bajas Fía 2.005 y 2.006, y Campeón de
España de Rallies de Tierra 2.001, entre otros títulos (uno que no es
manco, precisamente). El baile, propiamente dicho, comenzaba con las
primeras luces del día y pronto se destacaban dos invitados a la fiesta
que querían bailar con las más guapa, y hacían méritos sobrados para
ello. Y vaya si se lo ajustó, porque en el tramo de Adamuz, con rasante de por medio, le metía a Segura trece segundos y prácticamente se igualaban en la cabeza, pero en la primera de Teo Ibáñez volvía a marcar el scratch con siete segundos de diferencia con respecto al líder de Redur. Por detrás, Juan Ángel Ruiz veía en esta primera sección que los dos de cabeza eran inalcanzables y se imponía un buen ritmo de carrera, seguido del canario Armide Martín y del linarense Santisteban, a cuarenta segundos del Evo de Plemar. Un escalón más abajo, se encontraba el sevillano Paco Ollero, el malagueño Pedro Cordero, (que había tenido un buen susto en el famoso rasante, marcándose una tremenda volada, y a punto de acabar allí el rally) y del lucentino Camacho, que lideraba el Desafío. Muy atrás, en duodécima posición y a más de dos minutos, se encontraba Fuster que hacía lo que podía con el Punto. A estas alturas de carrera decían adiós, pilotos importantes como Óscar Gil (problemas en la transmisión), Rafael Valverde, Juan Carlos Cabezas o Francisco Martínez en Históricos.
En la segunda
sección se volvía a producir un calco de la primera y Segura marcaba el
mejor tiempo en San Rafael, pero “Mister espectáculo Aguí”, se
desquitaba en Adamuz y Teo Ibáñez, con sendos scratch, siendo al final
la diferencia entre los dos gallos de sólo cinco segundos, con lo que
más emoción no se le podía pedir a la carrera. A estas alturas
de la carrera, dos tramos faltaban para finalizar el Rally y cuatro
especiales eran las que decidirían el vencedor final.
De esta forma y al
comienzo de la tercera sección, Agüí rentabilizaba una ventaja de
veinticuatro segundos con respecto a Segura, pero no se fiaba en el
tramo de Posadas, con casi veinte kilómetros cronometrados, y le metía
tres segunditos más (veintisiete en total), con lo que parecía que iba a
terminar triunfando en el baile.
Y en el enlace hacia
Villaviciosa cundía el pánico en el Mitsubishi. Volvían a aparecer
fantasmas del pasado y el turbo del Evo de Plemar comenzaba a fallar
para terminar por romperse. El desaliento en la pareja Agüí-Ramírez era
total: tenían que recorrer sin turbo el tramo más largo del Rally con 23
Kilómetros, y rentabilizando una ventaja de casi treinta segundos.
Imposible. Emilio Segura lograba el triunfo, y certificaba su corona de Campeón Absoluto 2.007. Un triunfo cimentado a base de victorias en todas las pruebas en las que ha participado. Segundo finalizaba el canario Armide Martín, satisfecho de la experiencia y tercero acababa Curro Agüí, que lograba subir al podium gracias a las cuatro décimas de segundo que le separaban de un Santisteban que empieza a sacar el máximo provecho de su montura y de su pilotaje. El sevillano Francisco Ollero, muy regular y con problemas de turbo, finalizaba quinto, a más de tres minutos de la cabeza y revalidaba además su título de Campeón de grupo N, seguido del Evo de García Ibarrola, primer cordobés en la meta y de José Antonio Caballero, muy rápido con el Clío y tercero del grupo N.
Juan Camacho se
imponía en el Desafío a más de ocho minutos del vencedor, seguido de
Francisco Palomo Jr., que sorprendía a propios y extraños con su
actuación con el Clío, y décimo finalizaba Pedro Cordero a nueve
minutos, con su León renqueante tras la accidentada volada en el rasante
de Montoro. Undécimo clasificado era Pericet, seguido de David “Aragorn”
Pérez, que se proclamaba justo Campeón de la Monomarca del León, desafío
que ha sido uno de los más espectaculares que se recuerdan. Texto: Antonio Vallejo |
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